"Mi primer año en Serban Group: aprender, acompañar y transformar"
Esta semana tenemos como invitado en nuestro blog a Gabriel Sakata, Managing Director de Serban Group. Durante este último año, Gabriel ha liderado la estrategia y las operaciones de la compañía en un momento de profunda transformación marcado por el auge de la Inteligencia Artificial. ¿Tienes curiosidad por conocer su visión y experiencia? Te invitamos a descubrirlas en este blog.

El punto de partida: personas y aprendizaje
Al mirar atrás y pensar en mi primer año en Serban Group, lo primero que me viene a la cabeza son las personas. Gente maravillosa que me abrió las puertas, me enseñó lo que era esta compañía y me ayudó a entrar en un mundo que hasta entonces no conocía: el de la virtualización de escritorios. Llegué con experiencia para aportar y con mucho por aprender. Agradezco especialmente la generosidad con la que compartieron conmigo su conocimiento.
Sumarme a Serban Group, significó aceptar el desafío de participar en una transformación que la empresa ya venía trabajando y que buscaba acelerar. Mi responsabilidad inicial estaba centrada en el equipo comercial. Para contribuir, necesitaba entender qué habíamos construido, qué valoraban nuestros clientes y cómo trabajaban quienes sostenían esa relación cada día.
Ese comienzo me deja una reflexión que sigue acompañándome: cuando uno llega con la responsabilidad de impulsar cambios, escuchar es una parte fundamental del trabajo. Las organizaciones tienen una historia, una forma de hacer las cosas y personas que han dedicado mucho esfuerzo a construirlas. Cualquier evolución necesita partir de ahí.

El desafío de la inteligencia artificial
En 2026, el desafío se amplió. Al asumir el rol de Managing Director, a la responsabilidad comercial se sumó la operación y, con ella, una pregunta que hoy ocupa buena parte de mi atención: cómo aprovechar la inteligencia artificial para mejorar nuestra manera de trabajar y el servicio que damos a nuestros clientes.
Es una oportunidad que me entusiasma y que también me genera preguntas. Veo el potencial de ofrecer mejores servicios, reducir tareas repetitivas, prevenir errores y dedicar más tiempo a resolver aquello que necesita experiencia y criterio. Nuestro objetivo es que esa mejora se traduzca en una operación más eficiente y en clientes más satisfechos. Convertir ese potencial en resultados es parte del trabajo que tenemos por delante.
También entiendo la inquietud que provoca. La posibilidad de sentirnos reemplazados toca algo muy personal: el valor de lo que sabemos hacer, nuestro lugar en un equipo y nuestro futuro profesional. Como organización, nos enfrenta a una pregunta igualmente incómoda: ¿Cómo debemos evolucionar para seguir siendo relevantes?
Autocrítica y mirada hacia el futuro
Creo que quienes tenemos responsabilidades de dirección debemos dar espacio a esas preocupaciones. Acompañar esta transformación exige explicar las decisiones, escuchar las dudas y ayudar a las personas a desarrollar nuevas capacidades. Nosotros también tenemos que estar dispuestos a aprender y a revisar nuestras propias certezas.
Además, hay decisiones que requieren mucho cuidado. Qué información compartimos con una herramienta de IA, cómo protegemos los datos sensibles, quién valida sus respuestas y quién responde por las decisiones que tomamos con su ayuda. Incorporar estas herramientas exige establecer límites, responsabilidades y controles claros.
Para los proveedores de servicios y tecnología como Serban Group, veo ahí una parte importante del desafío: transformar nuestra propia operación y acompañar a los clientes en un camino que también es nuevo para ellos. Nuestra experiencia debe servir para elegir dónde la IA puede aportar valor, reconocer dónde hace falta supervisión y gestionar los riesgos de cada paso.
Soy bastante autocrítico y, al hacer balance, también pienso en todo lo que nos queda por mejorar. Estamos en pleno proceso y todavía hay muchas preguntas abiertas. Me parece importante reconocerlo con la misma naturalidad con la que reconocemos la oportunidad que tenemos delante.
De este primer año me llevo, sobre todo, el agradecimiento a quienes me ayudaron a entender Serban y la responsabilidad de seguir construyendo con ellos. El camino de transformación tiene mucho de desconocido. Mi compromiso es que lo recorramos con curiosidad, con criterio y con la confianza suficiente para hablar de lo que funciona y de lo que debemos corregir.
Ese es, para mí, el desafío de hoy: animarnos a avanzar, gestionar los riesgos y cuidar a las personas que hacen posible el cambio.

